domingo, 22 de febrero de 2015

SI VOLVIERA JORGE

 

  Me mira. Está arriba del ropero y me mira. No sé cómo entró, me debo de haber dejado una ventana abierta, o tal vez cuando fui a barrer la vereda, no sé, pero ahora está ahí y me mira. Tampoco se me ocurre cómo sacarlo, porque hay que sacarlo, molesta, no me deja dormir, aunque apague la luz sé que sus ojitos azules me están mirando y es inútil que cierre los ojos o gire la cabeza para el otro lado, es igual, sé que me está mirando y es igual. Voy a tener que hacer algo. Mañana.

 

 

   Cuando me desperté no estaba. Pensé que lo había soñado, pero al entrar en la cocina lo vi, ahí, desde donde ahora me está mirando, agazapado en ese hueco entre la heladera y la mesada. Me pone nerviosa. Tendría que hacer algo, pero ¿qué? No sé, me da vergüenza llamar a algún vecino, seguro que pensaría: “por tan poca cosa” o “cómo son las mujeres”. No, ningún vecino, yo tengo que hacer algo. Porque me mira y me pone muy nerviosa.

 

 

   Parece que le gusta la cocina, no se movió de acá en todo el día. Mientras preparé la cena evité mirarlo, pero ahora no me deja comer, aunque mire la televisión sé que él me está mirando y la comida se me atraganta ¿tendrá hambre? ¡Lo único que faltaba, que encima le de de comer! No señor, ni pensarlo. Lo que hay que pensar ahora es cómo sacarlo de acá. Si Jorge volviera pronto.

 

 

   Hambre no tiene, me comió las sandalias. Todavía no pude sacarlo, aunque tampoco lo he intentado. Cada vez es peor, me sigue por toda la casa, a donde voy lo encuentro, en donde miro están sus ojitos azules. Me voy a poner a planchar ropa y voy a poner la novela bien fuerte cosa de olvidarme, de no pensar.

 

 

    No aguanto más, van dos días sin bañarme. Desnudarme me da miedo, o vergüenza, no sé, pero no puedo bañarme. Ya  no me saco la ropa ni para dormir. Y él sigue mirándome, no se mueve, está siempre quietito, pero donde voy lo encuentro. Se mueve... aunque yo no lo vea moverse.

 

 

   Ya me comió las cortinas, y ahora un par de zapatos, hay que ver tan chiquito y como traga. Yo casi no como, aunque cocino todos los días no logro comer, no me pasa nada. Dejo la comida en el plato para ver si se la come pero no, todo va a parar a la basura. De cualquier forma ya no queda  mucha comida en la heladera. Cuando venga Jorge voy a tener que ir al supermercado.

 

 

   Está engordando, o creciendo, ya no entra en el hueco de la mesada, ahora se queda quietito al lado de la mesa, no hace más que mirarme, a veces creo que voy a gritar. Ya no me queda ropa, llevo lo puesto, hasta las corbatas de Jorge se comió. Y ahora me mira, los ojitos perdidos e la cara enorme. Sí, debe estar creciendo.

 

 

   El sueño no me da tregua, llevo días sin dormir y él ahora está arriba del televisor, es enorme. Los ojos se me cierran, no quiero aflojar, pero no hay caso, el sueño me gana de a poquito. Abro y cierro los ojos. Ahora está sobre la cama, tendría que hacer algo, gritar al menos, pero no puedo y abro y cierro los ojos y no sé en qué momento subió pero lo tengo sobre el vientre y abro y cierro, lo veo de cerca, abro y cierro, recién ahora le veo los dientes.

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