domingo, 15 de febrero de 2015

FLORES ROBADAS

 
     Cuando se corta una flor hay que poner cuidado, esos seres son muy bichos, se avivan al menor movimiento. Por eso hay que atacarlas por la espalda, cuando el sol les da a plomo, para que la sombra no se nos adelante como una mala conciencia.

     Lo mejor es reptar, entrar en su terreno a ras de yuyo, avanzar con los codos como los soldados de Combate. Hay que acercarse infinitamente y sin ruido, detener el tiempo en el momento anterior al salto, calculándolo todo en un segundo dilatado, eterno. Mirar si el cuidador, los perros, las hormigas. Y entonces sí, saltar (y es una forma de decir), presionar el elástico cuello en un gesto que la estrangule y decapite, sin darle tiempo a gritar pidiendo ayuda. Luego sí, con aplomo, elevar la estatura y sacudirse las rodillas y recitar las consabidas palabras: “Para vos, mi amor” o “Una flor para otra flor”.

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