THE REST IS SILENCE
Perdió el cenicero, lo buscó por toda la casa y nada. Ese día tiró la
ceniza en un plato. Al otro día fue el encendedor. Pensó “Inés, otra vez con
que deje de fumar”. Otro día desapareció el jabón, otro día Inés. “Se llevó el
jabón –se dijo-, cómo son las mujeres”. Pero el encendedor le dolía, era de
oro. Faltaron algunos papeles que, supuso, fueron devorados por el desorden del
escritorio, pero no le importó: cuando pensó esto el escritorio ya no estaba.
La desaparición de una carta espinosa le
resultó grata, la de las sillas incómoda. Cuando faltó la cama durmió en el
suelo. Cuando no hubo techo se dormía viendo las estrellas.
Las
paredes se fueron, dejando entrar el frío, lo tomó con calma y tomó un
pullover, desapareció cuando ya estaba entrando en las mangas. “Lo mismo”
pensó. Tal vez quiso decir “lo mismo da”. pero nunca se sabrá, se fue borrando
junto con las palabras. Y el resto es silencio.
Matheson? ;)
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