domingo, 23 de noviembre de 2014


LA LLUVIA

 

     Cantaba la lluvia en los techos haciendo chaz-chaz sobre la chapa. Adentro el calor les hacía cosquillas, les sudaba las axilas y les sacaba la ropa. Y cuando dos quedan sin ropa ya se sabe lo que pasa.

     Cuando acabaron de rodar sobre la sábana pringosa ella dijo: “Si pudiéramos abrir las ventanas” y él: “Si parara de llover”. Entonces paró de llover. Los dos se miraron con miedo. Él se puso una camisa y ella corrió a abrir las ventanas. Al rato se esquivaban los ojos, se huían los roces. El prendió un cigarrillo y ella miraba la novela, cada cual en su mundo, ella pensando: “Si lloviera” y él: “Si cerráramos las ventanas”.

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