Te juro, el
quilombo lo armó el Luis. Porque vos viste cómo es el Luis ¿no? No es mal tipo,
pero toma y se pierde. Y ese día, qué querés que te diga, se había tomado hasta
la presión. También ¿A quién se le ocurre ponerlo a hacer el asado? Cuando
llegamos ya se había adobado. Encima lo ayudaba el Chochi, -el Chochi ¿viste?-
Bué, para qué, flor de yunta. Como te decía, llegamos y los tipos ya estaban
meta brindis, festejaban por cualquier boludez, y en cuanto nos vio llegar,
chau, ahí nomás se le da al Luis por los concursos ¿vos viste como es él de
mandaparte? Bué, se ponen los dos, con el Chochi, a embocar manises. Y ahí
estaban, meta revolear el maní y zácate, a cazarlo con la boca. Y entre tiro y
tiro un vasito de tinto. Te juro que el
Chochi ya no se tenía en pié, pero el Luis ni ahí, todavía le quedaba cuerda pa’
rato. Y pasó lo de siempre, se mamó y se puso cargoso ¿y qué se le ocurre
hacer? Lo empezó a joder al Viejo ¿vos viste que el Viejo no se mete con nadie,
no? Bué, ahí va este y le empieza a tirar maní. El Viejo, che, mosca. No dijo
ni mu, pero bué, viste que el viejo no abre la boca ni pa’ saludar, porque
reconozcamosló, muy dado no es, y este, che, encarnizado, pasó del maní a las
bolitas de pan, y el viejo nada, seguía muy chufi cortando el salamín. Y se ve
que ahí al Luis le agarró la viaraza, porque lo peor que le podés hacer es no
darle bola. Se ve que se enculó, porque se dejó de joder por un rato y se
dedicó al asado, pero se le notaba que estaba caliente, tenía una cara de
traste que ni te cuento. Bué, la cuestión es que largaron los chorizos y venía
todo lo más bien hasta que el Luis llega donde estaba el Viejo y de entrada
nomás, a la pasada, le pega en la cabeza con la fuente “Uy, perdone Viejo”, le
dice, pero todos nos avivamos que venía con mala leche. Ahora, el viejo, che,
ni se dio por enterado, y entonces le va a servir “¿Un choricito, Viejo?” No va y le tira un chorizo en el pantalón, el
muy desgraciado. Te juro que yo dije: acá se arma, pero nada, el Viejo se quedó
piola, se limpió con un trapo y siguió dándole a la ensalada (porque el chorizo
había ido a parar al suelo y aquel minga de traerle otro). Y bueno, largan el
asado y parecía que se le había pasado y por ahi se levanta y empieza “Che
¿quién quiere soda?”, y viste cómo es el Luis que por poco no te emboca de la
otra punta de la mesa, porque hay que decirlo, el tipo tiene una puntería con
el chorro, Y bué, ahí empezó, meta chorro p’acá y p’allá hasta que va y le dice
al viejo “Viejo ¿un poquito ‘e soda?” y sin darle tiempo a nada lo baña,
porque, te juro, lo bañó. Y el Viejo seguía en sus trece ¿podés creer que no
hizo nada? Se secó con la servilleta y siguió comiendo. Ahí lo miramos todos
como diciendo “Che, cortala”. Y parece que al señor no le gustó que lo reten
con la mirada, porque va y se manda una que mirá, ahí sí que la completó. De
repente dice “Che, ‘ta bravo el veranito ¿no? Mirá la calor que tiene el bicho
este...” Caza el sifón y zas, lo baña al
perro ¿viste el perro, el que anda siempre con el Viejo? Poroto creo que le
dice. Madre mía, se hizo un silencio, porque viste que para el Viejo el perro
ese es como un hijo. Ahí sí, se dio vuelta el Viejo y lo miró. Te juro que yo
no sabía si se lo comía al Luis o se largaba a llorar, tenía los ojos rojos,
venía juntando presión, viste. El Luis muy tranquilo le dice “Che, Viejo, no te
chivés, es una joda”, lo mira al Claudio y dice “¿Un pedazo calentito?” y se va
nomás pa’ la parrilla. En cuanto se da vuelta, el viejo que se levanta. Yo vi
algo que le brilló en la mano pero qué me iba a imaginar. Y cuando el Luis se
arrima a la parrilla va el Viejo de atrás y lo ensarta. Acá, sí, de costado, un
puntazo nomás. Pegó media vuelta, lo chifló al perro y se fue. Nosotros al principio
no nos dimos cuenta, porque el Luis estaba de espalda, y por ahí va el Chochi a
buscar la damajuana y pega el grito. No sabés, no nos daban las patas. El
Claudio llamó a la ambulancia mientras lo acostábamos en el tablón de la mesa,
pero no hubo forma, che, estiró la pata ahí nomás, en medio del patio. Cuando
llegó la ambulancia el Luis ya era historia. Y sí, el quilombo lo armó él, de
mamado nomás, pero el viejo estuvo mal, no te podés tomar las cosas así. Ahora
¿podés creer, che, que al viejo no lo vimos más?
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